MEMORIAS DE GETXO

jueves, 15 de febrero de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO19 EN GETXO -XIX-



En la anterior entrada veíamos algunas tradiciones festivas de Getxo y cómo el verano nuestras las playas atraían al los forasteros. En ésta veremos cómo también a nuestro Pueblo le llegaba la hora de las clases de educación para adultos; así como el paso de carruajes deterioraba la plazuela de Ereaga.

La educación para adultos empezaba a tomar cuerpo en octubre de 1879. La responsable de tomar la decisión fue la Junta Local de Primera enseñanza. La petición al consistorio la encabezaron Dña. Antonia Triana, Dña. Carmen de Cortina y Dña. María de Berreteaga. El 1 de octubre de 1879 el Ayuntamiento acordaba: “...Conceder el local de la escuela de niñas de Algorta para que puedan establecer en ella clases dominicales de enseñanza para jóvenes adultas...”

El día 5 de octubre era señalado para recibir en el Ayuntamiento a una junta de vecinos de Las Arenas. Partía la misma de una petición realizada el 23 de septiembre por D. Ezequiel de Aguirre.

Y seguíamos a primeros de octubre de 1879, cuando el párroco de San Nicolás de Bari de Algorta recordaba al consistorio su deseo de que el Ayuntamiento cumpliera con: “...«lo acordado en la sesión del 26 de junio de aquel año, relativo a la colocación de tres vidrieras de Santos en las ventanas de la nave de esta iglesia»...” El consistorio parece que deseaba abaratar el coste por lo que solicitó al párroco: “...«que valore cuanto podría costar colocar tres vidrieras separadas con Santos o colocar tres con flores de diferentes colores»...”

El paso de carros por la plazuela recientemente construida de Ereaga era otro de los asuntos que preocupaba a nuestros ediles. Su deterioro era debido a que los carros transitaban indiscriminadamente a lo largo de toda la vía, provocando socavones, que poco a poco hacían intransitable dicho camino: “...«se observa que los carros destrozan completamente la plazuela construida últimamente en la playa de Ereaga, a causa de no hallarse el camino expresamente señalado para el paso de carros»...” Así tomaron la decisión de: “...«que en línea con el antiguo camino de carros, se fije con mojones un camino suficiente para que puedan pasar por él, en el trayecto de la plazuela, todos los carros que bajan a la playa»...” Para poder acometer las reparaciones, de los socavones, que las llantas de los carros ocasionaban en el camino, establecieron una multa de 10 reales para los que no siguieran el camino indicado. No era ese el único tramo que se veía dañado por los carros, por lo que decidieron prohibir el paso de dichos carruajes por los paseos de todos los caminos o carreteras, que al parecer también eran invadidos por los conductores de los carros, penalizando a estos con multa de 2 pesetas.

Algunos propietarios de la calle San Nicolás de Algorta vertían las aguas sucias de sus viviendas a la vía pública, haciendo caso omiso a lo ordenado por el Ayuntamiento para que se injertaran al caño maestro municipal, previo pago de 734 reales. El consistorio acordó darles 48 horas para ejecutar dicha acometida, en caso contrario les sería impuesta una multa de diez pesetas a cada uno. Algunas de aquellas aguas provenían de la casa llamada “Peruchena”.


Los costes de las actuaciones de bandas musicales en el municipio, en las fiestas del verano de 1879, hacían recapacitar al consistorio sobre la necesidad de la creación de una banda municipal, compuesta por músicos locales. Para ello se pensó en la persona de D. Idelfonso Arrola, consiguiéndose el siguiente acuerdo “...D. Idelfonso Arrola se compromete y obliga a que en el Pueblo funcione una banda de música tomando a su cargo la enseñanza, para la próxima primavera. En número de 20 individuos cuando menos y preservar dicho número de músicos para el futuro, al precio que se estipule…” La compra de los instrumentos corría a cargo del consistorio, y las faltas por mal uso a cargo de Arrola. La primera compra del instrumental se realizó en un comercio de Bilbao de propiedad de D. José Pablo Calvo, en ella se incluían seis instrumentos Alemanes y los restantes de fabricación Francesa. Para el sostenimiento y enseñanza de la banda se gratificó al organizador con 1.000 reales al año.

Después de años apartados del resto de los mortales, los fallecidos no católicos iban a tener un tratamiento post mortem junto a sus vecinos en octubre de 1879. En las actas del 23 de octubre de ese año se recogía un oficio del párroco de San Nicolás solicitando: “...«la construcción de un local para enterrorio de las personas que no pertenezcan a la religión católica»...” Algunas normas del Código de Derecho Canónico señalaban como dejados de sepultura eclesiástica a quienes no hubieran dado alguna señal de arrepentimiento, a Apóstatas, integrantes de sectas heréticas o cismáticas, masones y similares. Excomulgados. Suicidas. Duelistas. Los que hicieran quemar su cadáver o los pecadores públicos. Casi al final de su vida efectiva, en junio de 1884, intervenía nuevamente sobre la necesidad de su construcción el primer edil de Getxo D. Eladio de Sustatxa quien hizo ver que: “...según las leyes vigentes, se debía destinar también “un lugar independiente y digno para enterramiento de los no católicos...” El cementerio de San Nicolás fue clausurado en 1907, si bien, ya desde 1885 se prohibió el acceso a los familiares, debido al deterioro del mismo.

En octubre de 1879 los vecinos de Las Arenas solicitaban al consistorio que se nombrara un medico para atender al barrio y se nombraba la Junta de Sanidad Municipal para el periodo de 1879 a 1881.

La Escuela de Náutica de Algorta que nació al albur del Decreto del 8 de julio de 1787, su fecha de creación no se puede fijar hasta el 28 de abril de 1868, fecha en la que el Ayuntamiento de Getxo abrió un expediente para la transformación de la Ermita de San Nicolás de Bari de Algorta en Escuela de Náutica. El 6 noviembre de 1879 daba un nuevo paso para garantizar los derechos de la Cofradía de Mareantes y del propio Ayuntamiento: “...con asistencia del Ayuntamientos y apoderados de la Cofradía D. Mariano de Arana y D. José Julián de Mandaluniz, se establece una condición en la escritura que se va a otorgar ante el Notario D. Ricardo de Vildosola, vecino de Portugalete. Si desapareciese la Escuela de Náutica por fuerza mayor, o mediante los preceptos que establezca una Ley, sin culpa y contra la voluntad del Ayuntamiento, este quedará obligado a establecer en seguida una escuela superior o de segunda enseñanza para comercio. Si por cualquier concepto imprevisto fuera indispensable esta escuela contra la voluntad del Municipio, queda obligado este sin pretexto alguno a pagar a la Cofradía 10.000 reales al año, en consideración a los derechos que tiene adquiridos en virtud de la escritura de 1842; quedando esta anulada y sin valor alguno...” Se establecía en aquellas condiciones que el dinero anual, debía de ser invertido en mejoras del puerto o en cualquiera que la Cofradía estimase.

El camino de la Plazuela de Las Arenas a Algorta aparecía reflejado en un plano del 10 de edificación aprobado por Real Orden del 10 de diciembre de 1864.


En ese mes y año, el Tamborilero seguía siendo un personaje importante en el Pueblo, y era nombrado de forma oficial por el consistorio. El día 16 de noviembre de 1879 tomaba posesión de su cargo D. José María de Garaizabal.

El 27 de noviembre se daba autorización a D. Juan Ramón de Menchaca para construir un calero, para fabricar cal, al Nordeste de la cantera de Arnabar (era una zona situada en el límite de Berango, en la zona de Askorri).

Por aquellos días las aportaciones municipales para “Culto y Clero”, que se hacían a la iglesia local, según decían los curas y beneficiarios de la Anteiglesia de Getxo: “...Se venían utilizando para la redención de los mozos...”


En la próxima entrada veremos algunos aconteceres de la “Escuela de Niñas Pobres” de San Martín y cómo algunos filántropos como D. Francisca de Abaroa, abrían a sus expensas un hospital frente al actual Ayuntamiento.

domingo, 11 de febrero de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -XVIII-



En la anterior entrada de esta serie, veíamos cómo se anunciaba la inauguración de la Escuela de Niñas Pobres de San Martín, en Algorta. Así como La costumbre de blanquear las paredes de algunos edificios de propiedad municipal, que ya se tenía en julio de 1879. En esta veremos otras tradiciones de nuestro pueblo.

Una vez llegadas las fiestas del Pueblo, el 24 de julio de 1879, que para los ediles de entonces parece ser que eran las de Algorta y Andra Mari. Comenzaron a prepararlas y fijaron los siguientes criterios: “...la celebración de la parte religiosa como los festejos y diversiones públicas, a fin de que sean un atractivo para la gente forastera, que los días de San Ignacio y Santa María tengan lugar funciones religiosas, según costumbre, y que los señores párrocos se encarguen de buscar predicadores. Se den bailes campestres en la Plaza, contratando una banda decente de música, que asista el día 11 a la función religiosa. Se proporcione alumbrado para las noches festivas. Que la romería de San Nicolás, del día 13, se realice en la Plaza de Alangüetas y que la romería de San Ignacio se realice en la misma plaza...” Curiosamente, no iba a ser ninguna banda del Pueblo la encargada de amenizar las fiestas. Por decisión municipal fue nombrada para tal menester la Banda del Regimiento de Toledo N.º 35. Aquel año se invirtieron en fiestas 3.948 reales.

El 24 de julio de 1879 se daba noticia de la renuncia del Alcalde de Barrio de Las Arenas D. Andrés Larrazabal. El consistorio propuso para sustituirle al regidor D. Martín de Arispe. Y aprovechando la ocasión, en referencia a la celebración de las fiestas: Las de San Ignacio en Alango fueron presididas por el regidor D. Martín de Berasaluce. Las de San Nicolás, que se habían venido celebrando en la zona denominada el Castillo (Usategi), iban a ser trasladadas a la plaza de Algorta (San Nicolás), ya que las maniobras y obras de fortificación que estaban realizando los artilleros, impedían utilizar la zona como espacio festivo, como venía siendo tradicional; e iban a ser presididas por los regidores Madariaga, Uria y Larrondo. Las fiestas de Las Arenas, en el caso de no presidirlas el Alcalde de Barrio, lo hicieran los regidores D. Feliciano de Ansoleaga y D. Manuel Uria. Pero ya el barrio de Las Arenas empezaba a coger solera, y la llegada de veraneantes adinerados hacía crecer nuevos locales de diversión, por lo que a primeros de agosto de 1879 los vecinos de Bilbao D. Francisco Novas y D. Teodoro Mendizabal, solicitaban permiso para celebrar bailes en la temporada de verano en un edificio de Las Arenas que pensaban dedicar a Casino y Fonda.


Como era verano y las playas atraían al los forasteros también acordaron que se realizara: “...un camino peatil a la playa de Areachu cerca de Arrigunaga, y que se haga de coste barato, con los camineros de la población, nombrando administrador de las obras al regidor D. Francisco de Uriaguereca...”

El 23 de agosto de 1879, por fin se aprobaba la construcción de la vía del tranvía de Las Arenas a Algorta: “...se dio cuenta de las bases preliminares acordadas con la empresa del tranvía para la continuación de la vía hasta la población de Algorta...”

Y en esas mismas fechas el cura de Las Arenas se declaraba en rebeldía si no se le aumentaba el sueldo. El cura de dicho barrio D. Cipriano de Charroalde amenazaba con: “...marcharse a otro pueblo si no se le pone un sueldo regular para poder sostenerse...” El consistorio, ante esa eventual partida, tomó la decisión de: “...aumentarle el sueldo de los 2.000 reales que venía percibiendo a 3.500 reales…, y le solicitaba comenzara a prestar nuevamente sus servicios desde primeros de septiembre...”

El tranvía de Bilbao a Las Arenas, próximo a continuar hasta Algorta, a fin de atraer más viajeros, decidía celebra una “Fiesta Veneciana” en este último barrio en la noche del 30 de agosto de 1879.

En septiembre de 1879 el Ayuntamiento acordaba poner en marcha el nuevo convenio pactado con la Cofradía de Mareantes del Puerto de Algorta. Los responsables de la puesta en marcha del convenio fueron el Alcalde de Getxo D. Ramón de Arecheta, el primer teniente alcalde D. Martín de Berreteaga y el sindico D. Feliciano de Ansoleaga. Se trataba de poner en marcha la Escuela de Náutica.


En ese mismo mes, uno de los servicios que creaban dolores de cabeza al consistorio era el “Barco del Pasaje”. Servicio que no solo afectaba a Getxo, ya que el barco de pasaje, que venia funcionando desde el Siglo XV, suponía una importante fuente de ingresos para las anteiglesias de Berango, Getxo, y Leioa, ya que de las 5 anteiglesias que instituyeron el barco, finalmente quedaron las tres citadas como propietarias, tras hacer dejación de sus derechos Sopelana y Urdúliz. Aquel derecho devenía de una “Real Carta Ejecutoria” por la que les era atribuida la potestad de poner barco y nombrar barquero. Pero, a lo largo de los años, las relaciones con algunos de los barqueros, no siempre fueron del todo fluidas, en algunos casos por cobros indebidos, en otros por intervenciones de autoridades militares. En 1879, uno de los motivos de desavenencias fue la intervención de la Ayudantía de Marina: “…en un oficio remitido el 16 de septiembre de 1879 por el rematante del barco de pasaje a Portugalete y viceversa, de este pueblo, Berango y Lejona, haciendo ver la imposibilidad de continuar con dicho servicio, a consecuencia de las medidas que le ha impuesto en Ayudante de Marina, fuera de las condiciones de contrato...” El Ayuntamiento de Getxo acordaba: “...que no pudiendo consentir que a consecuencia de las medidas adoptadas, sean lastimados los derechos, que desde tiempo inmemorial tienen adquiridos los tres pueblos, sean invitados a este salón los Alcaldes de los municipios citados, para elevar las quejas por dicha medida...” El objetivo de dicha queja era evitar que los vecinos de los tres pueblos tuvieran que abonar ningún estipendio por el pasaje ya que según el contrato firmado con el rematante del barco, no debía de cobrarse a los vecinos de Getxo, Berango y Leioa cantidad alguna. Poco más tarde, el 2 de octubre de 1879, lo incluyó en ésta. Iba a ser D. Juan Bautista de Basagoiti el artífice de una queja vecinal sobre el barco del pasaje: “...se ponga remedio a los abusos de cobro de dinero y de servicio que se hace en el barco del pasaje de Portugalete, contratado por este Pueblo y los de Berango y Lejona...” El Ayuntamiento acordaba trasladar las quejas al Comandante de Marina. En dicha queja se solicitaba: “...cumpliendo las condiciones estipuladas en el contrato de dicho servicio, absténgase de cobrar cosa alguna por el pasaje a los contratados...”


En la próxima entrada veremos la llegada de la hora de las clases de educación para adultos; y como el paso de carruajes, deterioraba la plazuela de Ereaga.

miércoles, 7 de febrero de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -XVII-



En la anterior entrada veíamos cómo se anunciaban las “Cédulas Personales” y la distribución de las mismas, así como los conflictos con la compañía del tranvía, que no cesaban en el Pueblo. Aquí veremos la inauguración de la Escuela de Niñas Pobres de San Martín en Algorta. Así como la costumbre de blanquear las paredes de algunos edificios de propiedad municipal, que ya se tenía en julio de 1879.

Para el 3 de abril de 1879 el balcón de la casa llamada “Echevarri”, en la calle del Puerto, estaba en ruinas, era una bodega regentada por D. Pedro de Benguría.

El día 16 de mayo de 1879 se constituía el Ayuntamiento presido por D. José Ramón de Arecheta en el local de la “Escuela de Niñas Pobres” de Algorta para proceder a su inauguración: “...con la asistencia de D. Luciano de Alday como testamentario y albacea de D. Andrés de Cortina y Piñaga y su viuda Dña. Rogelia de Cortina...” Previamente se había celebrado una misa en la parroquia de San Nicolás de Bari de Algorta, por el eterno descanso de su fundador. A dicho acto concurrieron varios miembros de la Junta Local de Primera Enseñanza; su primera maestra Dña. Matilde de Nuñez Cuebillas y su auxiliar Dña. Ana Ibanez y Arocena: “...a quienes se hizo pasear por el edificio en señal de toma de posesión, a presencia de toda la concurrencia para que sean respetadas en ella...” Asistieron responsables educativos de la administración como el Inspector de 1ª Enseñanza D. Joaquín Núñez y el secretario de la Junta de Instrucción Publica D. Manuel de Elguezabal. Empezadas ya las admisiones, una de las primeras niñas que se tiene constancia en ser matriculada fue la hija de un navegante, cuyo nombre era Lucia Larrazabal Bilbao. Días más tarde le seguirían otros nombres como Petra Zubiaguirre, María Egusquiza, Antonia Saitua, Isabel Saitua o Santa Guerediaga.

Como decía anteriormente, las canteras eran una fuente de acopio de piedra para la ejecución de las nuevas obras, que en el municipio empezaban a florecer por doquier. Precisamente en junio de 1879, en las obras que se estaban empezando en San Nicolás, se iba a utilizar piedra extraída de la cantera de Gastelupe, que estaba situada en Aiboa.


La llegada de la festividad del Corpus Christi, hacía volcarse al Ayuntamiento en la procesión que la acompañaba. Y la aportación que realizaron fue de 120 reales, que se abonaron al Mayordomo de fábrica, los cuales se cargaron al capitulo de imprevistos. El consistorio deseaba que la misma luciera como la del año anterior y para mantener el orden invitaron al jefe de las fuerzas de la localidad.

El 19 de junio de 1879 nos ofrecía un dato del Libro de Acuerdos municipal, que se puede considerar histórico para el entorno de la Plaza de San Nicolás. Se daba cuenta de un oficio que con fecha del 19 de ese mes había remitido el cura párroco de San Nicolás de Bari de Algorta: “...Haciendo presente que para edificar la Casa Consistorial proyectada en el actual tinglado que cubre parte de la plaza pública, contigua a la citada iglesia cree necesaria la autorización del Sr. Obispo de la Diócesis…, ya que el remate de las obras está anunciado para el día 19 del mes actual…, para la ejecución de la misma no se toque la nave de la iglesia, si no únicamente la pared de la misma...” La importancia como se podrá observar como elemento histórico, es el datar que en ese año de 1879, durante la Alcadía de D. José de Arecheta, la que más tarde fuera Casa Consistorial de Getxo, situada en la Plaza de San Nicolás de Algorta (Hoy sede de la Biblioteca Municipal), no estaba hecha. La autorización verbal del Obispo de Vitoria llegaba el 21 de dicho mes, no sin antes obtener algún beneficio para la iglesia de San Nicolás: “...Se hagan a la iglesia las mejoras siguientes: Completar a costa del municipio la cañería de zinc del tejado por la parte de Oriente; poner tres vidrieras de colores, con los santos adecuados, en las nuevas ventanas de la parte superior, que están una al Este y dos colaterales; que nunca sean destinados los salones del edificio proyectado a bailes, conciertos, ni otras diversiones...” Las obras que en primer lugar se habían adjudicado al contratista D. Domingo de Aurrecoechea fueron cedidas por este a D. Facundo Larrea vecino así mismo de Bilbao. Y a pasear de ello, en octubre de 1879, seguían si realizarse. Por ello el párroco de San Nicolás reclamaba el cumplimento del acuerdo: “...la colocación de tres vidrieras con santos en las tres ventanas...” El consistorio ofrecía a dicho clérigo la valoración en cuanto al coste de dos alternativas: “...la colocación de las tres vidrieras con santos o la de colocar en su lugar tres con motivos florales de diferentes colores...”


El primero de julio de ese año salían elegidos en las elecciones municipales: Como Alcalde D. José Ramón de Arecheta, primer teniente de Alcalde D. Martín Berreteaga, segundo teniente D. Marcelino Uribe y como Síndico D. Feliciano de Ansoleaga. Los responsables de algunas áreas, como la Alhóndiga y cuidado de vinos recayó en el regidor D. José Ramón Ansoleaga y la responsabilidad del Matadero, pesa y medidas y del pan elaborado en los regidores D. Eulalio Madariaga, D. Manuel Uria, D. Martín Berreteaga y D. Francisco Uriaguereca.

Por esas fecha era costumbre que las cuentas de fabrica de la Iglesia de San Nicolás de Bari: “...fueran revisadas por una comisión compuesta por cuatro mayores pudientes o contribuyentes y el Alcalde...”

La enfermedad de la “Trichinella” era algo que preocupaba a las autoridades de la Provincia. Por lo que ante las ordenes transmitidas por el Gobernador Civil en el Boletín Oficial de la Provincia el día 12 de julio, el consistorio le informaba que: “...existe en este pueblo una casa matadero a cuyo frente se encuentra un veterinario para el reconocimiento de los ganados, en vida y también después de muertos...”


La costumbre de blanquear las paredes de algunos edificios de propiedad municipal ya se tenía en julio de 1879, cuando decidieron albear las paredes de: “...Las tabernas de Echevarri en el Puerto Viejo y la Venta del Ángel de Getxo y las escuelas de la Plaza de Algorta. También la Alhóndiga de Algorta que era regentada por el vecino de Bilbao D. José Ramón de Uriarte, a quien ordenaba el consistorio la colocación de una bascula y romana, colocando en el exterior un rótulo con el nombre del edificio…”

La higiene de las fuentes públicas también era asunto que preocupaba a nuestros ediles, en algunas de ellas las mujeres realizaban la limpieza de la ropas y enseres de casa, en julio de ese año, ya que se colocaban bandos prohibiendo: “...toda limpieza en la fuentes de Arrigunaga, Arechondo, Iturribarri y Ereaga, bajo la multa de 1 peseta...”


El 17 de julio de 1879, ante un escrito firmado por los Alcaldes de Plentzia, Urduliz, Sopelana y Berango, en el que solicitaban de la Diputación Provincial la construcción de una carretera que enlazara, partiendo de la Anteiglesia de Getxo, las poblaciones de Plentzia y Bilbao, el consistorio getxotarra recordaba que: “...Guecho con fecha del 21 de febrero de 1870 informó a la Diputación General sobre el enlace al que se refiere el anterior escrito. Guecho con posterioridad ha construido la suya que partiendo de la casa de Goya al punto denominado San Martín, desde ese punto al Ángel falta tan solo un kilómetro, para enlazar con ella carretera demandada...”


En la próxima entrada veremos como llegaban las fiestas del Pueblo, y en ellas aparecían las vertientes religioso-festivas, con celebraciones y diversiones para que fueran un atractivo para la gente forastera.

lunes, 5 de febrero de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -XVI-



En la anterior entrada hablaba sobre cómo se solicitó permiso para hacer un juego de bolos en la trasera de la Venta, entre la Ermita del Ángel y dicha taberna. Así como el fervor religioso se dejaba sentir en julio de 1878. En ésta trataré sobre las “Cédulas Personales” y el anuncio de la distribución de las mismas y los conflictos con la compañía del tranvía, que no cesaban en el Pueblo.

A finales de octubre de 1878 el consistorio getxotarra trataba el tema de las “Cédulas Personales”, y lo hacía anunciando la distribución de las mismas y los días en que se iban a expedir. Era algo que ya desde hacía años se venía realizando de forma anual. Cada vecino tenía una, eran de diferentes clases, dependiendo de la riqueza contributiva y económica de sus propietarios, y de su relevancia social. Por lo que se establecieron tres categorías primera clase, segunda, tercera, etc. Y a pesar de que en 1872 se publicó una circular del “Caballero Corregidor del Señorío”, en la cual se decía: “...quede en suspenso la Real resolución por la que se obligó a las habitantes de las provincias Vascongadas a proveerse de la oportuna Cédula de vecindad...” Las cédulas personales, llamadas también de vecindad (1854) y de empadronamiento (1870), fueron establecidas por Real Decreto de 15 de febrero de 1854. Este documento se continuó haciendo hasta 1944, se utilizaba a manera de documentos de identidad (era una especie de DNI antiguo, ya que entonces éste no existía), y era presentado a petición de las autoridades, en procesos legales, ante la apertura y lectura de testamentos, etc.


A final de noviembre de 1878 se daba cuenta de la finalización del Nuevo Hospital para Pobres, que estaba situado en la llamada entonces “Calle de la Carretera” (la actual Algortako Etorbidea). Esta comunicación llegaba por una instancia presentada por: “...D. Luciano de Alday vecino de Bilbao y D. Mariano de Arana de esta vecindad…, que estando terminadas las obras del hospital que mandó fundar Dña. Francisca de Abaroa y Sarria, viuda de D. Antonio de Uriarte, por disposición testamentaria del 25 de noviembre de 1870, cuyas obras estuvieron paralizadas a causa de la última guerra, era llegado el momento de formalizar la escritura de fundación…, y como D. Pedro de Aranaga, en representación de su finada madre, facilitó el terreno en el que se ha edificado el Hospital, suplica que el Sr. Presidente del Ayuntamiento acuda a formalizar la referida escritura...” El consistorio acordó que fuera su Alcalde D. Ramón de Arecheta quien acudiera a formalizar aquella escritura. Las escrituras se formalizaron ante el notario D. Serapio Urquijo, y costaron 661 reales y 60 céntimos. La entrega de las llaves de aquel hospital se realizó la víspera de navidad de 1878. No parece que aquel hospital tuviera un vida dilatada, ya que en abril de 1879 el Ayuntamiento decía: “...Hallándose desmerecido y perjudicándose por falta de habitantes la nueva casa destinada a hospital, se concede el uso para vivir en ella a una viuda de la vecindad: Doña. Catalina de Basaldúa...”


A principios de diciembre de ese año los carreteros por prestación vecinal procedían a reparar: “...la estrada de Chisquiena en Alango, para lo cual según acordaron con este Ayuntamiento, se les suministraran las correspondientes raciones de pan y vino...” Y era uno de ellos, el caminero D. Francisco de Guerediaga quien presentaba la factura de aquellas escuetas viandas, cuyo importe ascendió a 24 reales. Y así finalizaba el año 1878.

Comenzaba enero de 1879 con noticias relacionadas con los pobres del municipio. Y lo hacía con la entrega de una cuenta del boticario D. Miguel García Salazar de unas medicinas suministradas a los pobres del municipio, con intervención del Ayuntamiento, durante el año 1878.

Y finalizaba dicho mes con noticias esperanzadoras para las arcas municipales, esta vez relacionadas con los arbitrios del Txakoli: “...Se hace constar el dinero entregado por el rematante de chacolí D. Tomás Goicoechea, en la tesorería de la Diputación, por el primer plazo del impuesto del chacolí por la cantidad de 2.200 reales…”

Los conflictos con la compañía del tranvía no cesaban, unas veces por la finalización del la vía, que el consistorio determinaba debía realizarse hasta el interior del barrio de Algorta, otras por deslindes de terrenos o simplemente por obstáculos en las vías. El 30 de enero de 1879 el consistorio colocaba bandos prohibiendo el paso de carros por la vía del tranvía hasta nueva orden. Esta prohibición abarcaba el camino desde Las Arenas hasta la Avanzada.


El 6 de febrero de 1879 llegaba una comunicación del Gobierno Civil, en la que se informaba de: “...con fecha del 24 de enero próximo pasado el Excelentísimo Sr. Ministro de Fomento me dice lo siguiente: Vista la instancia promovida por Luciano de Alday y Dña. Rogelia de Cortina, en concepto de testamentarios del finado D. Andrés Cortina y Piñaga, interesando la intervención de la Administración para el establecimiento definitivo de una escuela de primera enseñanza en el pueblo de Algorta..., y considerando que el testador ha hecho dos legados, uno de 20.000 pesetas y de 50.000 el otro, destinados el primero a la edificación de la casa escuela y el segundo al sostenimiento de la fundación…, S.M. el Rey (q. Dg.) ha tenido a bien resolver que se ordene al Gobernador de Vizcaya autorice al Ayuntamiento de Guecho para que concurra al otorgamiento de la correspondiente escritura de fundación...” Así nacía la Escuela de Niñas Pobres de la Calle San Martín de Algorta. Una de las formulas para mantener la financiación de dicho centro, fue la inversión en obligaciones del ferrocarril de Bilbao a Tudela, inversión que alcanzo a 100 obligaciones de 2.000 reales cada una.

En marzo de 1879 se producían dos hechos cuando menos curiosos: Uno en Algorta como era la venta de dos parcelas del antiguo cementerio. A derecha e izquierda de él. Otro en Santa María de Getxo relacionado con las Misiones, el 18 de abril daba comienzo a lo que llamaban “La Santa Misión”, en aquel acto, que se celebró a las 15-15:30 horas de la tarde, intervinieron los R.P. Misioneros Aizorbe y Arostegui de la Compañía de Jesús.

El día 26 de marzo de 1879 se firmaba y otorgaba la escritura de fundación de la escuela de “Niñas Pobres de Algorta”. Esta había sido legada por D. Adrés Cortina Piñaga, ya fallecido para aquellas fechas. Estaban situadas en la calle San Martín de Algorta. Quedaba nombrada como maestra de dicha fundación Dña. Matilde de Nuñez Cuebillas.

En esa misma fecha salía a remate la construcción de un nuevo matadero en Alango (Algorta): “...sale a remate un nuevo matadero cerca de Iturribarri, en el punto llamado Estratamosu, el rematante de la obra es D. Luis Lasa y el fiador D. Evencio Cortina...”


En esos días, el enfado porque la compañía del tranvía no terminaba de decidir su llegada hasta el centro de Algorta, fueron muchos los vecinos de este barrio que firmaron un escrito solicitando: “...Que el tranvía continúe hasta la Iglesia de San Nicolás de Algorta…, acordando se acerque una comisión hasta las oficinas de dicha compañía en Bilbao para recabar la continuación de las relaciones, al parecer interrumpidas…, para que la vía llegue hasta la referida iglesia...”


En la próxima entrada trataré sobre la inauguración de la Escuela de Niñas Pobres de San Martín en Algorta. Así como la costumbre de blanquear las paredes de algunos edificios de propiedad municipal, que ya se tenía en julio de 1879.

jueves, 1 de febrero de 2018

SANTA ÁGUEDA Y LOS CARNAVALES



Fiestas que este año casi se solapan. La primera será el día 5 de febrero. Las siguientes, en Romo los días 10 y 17 de febrero, en Algorta los días 16, 17 y 18 de febrero. Solamente se alejan un poco en el tiempo las de Areeta-Las Arenas, que se celebrarán en marzo.

Mientras que la primera celebración, Santa Águeda, se ha mantenido en el tiempo sin sufrir grandes alteraciones (incluso durante la dictadura) casi siempre se han realizado con celebraciones nocturnas, aunque también en algunos casos, diurnas. Efeméride en la que se aprovechaba para pedir el aguinaldo. Por ejemplo en 1930 los coros de Santa Águeda ayudaron al Hospital Hospicio de Getxo, con donaciones del producto de su recaudación.


Esta celebración iba acompasada de bertsos, que iban variando sus estrofas, dependiendo de la zona en que se cantaban. En Bizkaia, muchos pueblos tenían sus propias coplas, aunque parece que existía una, quizá la más popular, que ha llegado hasta nuestros días y que se canta la víspera de la festividad, cuyas primeras coplas empiezan así:

...Aintzaldun daigun Agate Deun
bihar da ba Deun Agate….”

...Alabemos a Santa Águeda
Mañana es el día de Santa Águeda….”

Esta es una vieja tradición, en la que pequeños y mayores acompañan las coplas con los golpes de las makillas en el suelo, un rito que trataba de hacer que la tierra despertara y retornara, con sus sonidos la primavera, repitiendo viejas y paganas costumbres, que rememoran las creencias de nuestros ancestros.



Este año la conmemoración verá sufrir un cambio para aquellos que desde pequeños teníamos la costumbre de cantar la víspera de noche. Esta vez las coplas de los grupos, que habitualmente venía cantando el Agate Deuna, al caer la festividad el domingo día 4 de febrero, lo harán durante el medio día con los mismos recorridos, finalizando su ronda en la plaza de la estación de Algorta a las 14 horas.

La segunda, el Carnaval, no siempre ha contado con alegres celebraciones, como la de 1875, que en plena guerra Carlista, dejaba noticias relacionadas con los carnavales como: “...«Triste frío, como las circunstancias y el tiempo que atravesamos, se presenta este año el Carnaval, con pocas máscaras y sólo una estudiantina»...” Mientras que en Roma se celebraba la “Cervara” de los artistas, fiestas en la que las comparsas iban caracterizadas con espléndidas máscaras.



Hacía muchos años, antes de finalizar el Siglo XIX, que venía oyendo ¡El Carnaval se acaba, se va! Ya antes, el monarca Carlos-I prohibió esa fiesta, recuerdo de caléndulas, saturnales y lupercales. Y en algún caso más cercano fue objeto de solemnes funciones de desagravio, como la celebrada en Colegio de estudios Superiores de Deusto en 1899. A pesar de ello, se seguía celebrando, aunque en ocasiones algunos de sus protagonistas lo hicieran de diferentes formas. Una de las celebraciones más populares de Bizkaia eran los “Atorrak de Mundaka”, que viene celebrándose desde 1840, y que durante la dictadura tenía la particularidad para salvar la censura: cantaban sus coplas en inglés, francés, castellano y euskera.


En marzo de 1905, las adineradas familias de la sociedad bilbaína, que acostumbraban en esas fechas a pasear galas por el centro de la Villa en carruajes, celebraban esa festividad en los salones del Club Marítimo del Abra. Y la fiesta en 1907, al igual que las atracciones que llegaban para divertir a grandes y pequeños incluían espectáculos como el del “Cinematógrafo Ferrucini”, una barraca de feria que disponía de una bella fachada con dos puertas, de entrada y salida, con unos autómatas de un organillo, provistos de instrumentos musicales y que ofrecía como colofón la actuación de la adivinadora Teresita Pastor. Además de actos en nuestro pueblo para esa sociedad diferenciada, que era la del Club Marítimo, que ofrecía en sus instalaciones un gran cotillón de disfraces, seguido de el baile de máscaras amenizada por la “Orquesta Tziganes” llegada desde Madrid.



Incluso, ya adelantándose a lo que parece hábito, en algunos comercios en estas fechas algunos comerciantes en la época de Carnaval de finales de los años 20 del pasado siglo que se dedican a la venta de artículos de tales fiestas, presentaban escritos en los que se solicitaban la excepción de las leyes de descanso y jornada determinada por Real Orden de abril de 1921. En 1928 eran célebres en Getxo los llamados bailes de “Piñata”, algunos de ellos celebrados por la noche hasta la una de la madrugada en el Casino de Las Arenas, amenizados por orquestas afamadas en la época.

En 1932, en Getxo, las únicas notas que el Carnaval ofreció a nuestros vecinos, fueron los bailes celebrados en el Círculo Monárquico y en la Sociedad Recreativa, ambas en Las Arenas.


Algunos años más tarde, y en otras latitudes, la celebración recibía el nombre de “Boeuf Gros” (La fiesta del Buey Gordo), el escenario era el París de 1937. Abría el cortejo el “Príncipe Carnaval”, montado en una caprichosa bicicleta; iba seguido de velocipedistas, polichinelas, pierrots y arlequines. Este era seguido por “El Buey Gordo”. Esa comparsa estaba compuesta por dos carros, el primero llamado el Carro Galo a la que seguía el rey de la fiesta: el monstruoso héroe de la fiesta, que iba escoltado por los matarifes. Le seguían la “Carroza de los Mercados, “El Carro de la Alimentación”, “El Carro de los Crisantemos” y otras atrevidas carrozas.

No ocurría lo mismo en nuestras calles, en las que el Martes de Carnaval no fue un día festivo. Ello obedeció a una acertada disposición del Gobierno Vasco en 1936 con la convicción que abrigaba por todos de que no estaban aquellos días de Carnestolendas para fiestas, en plena guerra.



Y para no cansar y dejar algo para los próximos, recordar que en estos últimos años, el desfile de carnaval en Getxo ha ido cogiendo cada vez más auge, tanto el de pequeños como el de adultos, que cada vez es más vistoso. Y este año seguro que nos sorprenderá, con máscaras y disfraces cada vez más imaginativos, desde los más sencillos de nuestros colegiales hasta los más rebuscados, de esos amantes del carnaval, que año tras año, imaginan un nuevo modelo.

lunes, 29 de enero de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -XV-



En la anterior entrada hablaba cómo el problema de las comunicaciones escritas estaba sobre la mesa del consistorio en octubre de 1877. También sobre el proyecto de construcción de un Pabellón Balneario en Las Arenas. En esta avanzaré sobre otros temas: cómo se solicitó permiso para hacer un juego de bolos en la trasera de la Venta, entre la Ermita del Ángel y dicha taberna. Así como el fervor religioso se dejaba sentir en julio de 1878, por el que los vecinos de Alango solicitaban la creación de una ermita o iglesia dedicada al culto a San Ignacio.

Como contaba recientemente, en las actas municipales del 21 de marzo de 1878 D. Nicanor Amigo solicitaba al Ayuntamiento: “...permiso para hacer un juego de bolos desde la esquina del paredón que cierra el patio de la ermita del Ángel hasta dentro de la cuadra de la casa taberna llamada Venta del Ángel...”

A finales de marzo, la Diputación de Bizkaia pedía al Ayuntamiento de Getxo: “...Se remita a la misma una relación de los montes comunes, con expresión de sus nombres, linderos, especie de árbol dominante, a fin de efectuar una clasificación de los montes públicos...” La respuesta del municipio fue muy escueta: “...La Galea: como lugar de pasto y recreo de ganado; Baserri: de pasto y un poco argoma; y Aiboa: como lugar de pasto y canteras...”

La preparación de la Semana Santa en Algorta, contó con la propuesta del cura párroco y la necesidad del consistorio, de conseguir unas propinas y atraer a propios y extraños al Pueblo. Proponía el párroco de San Nicolás de Bari: “...celebrar con alguna solemnidad los oficios de la próxima Semana Santa, predicando un sacerdote forastero el jueves y viernes. Saliendo este último día una procesión, para lo que sería necesario contar con alguna limosna para poder sufragar los gastos...” Por su parte el Ayuntamiento consideraba que: “...También es llegado el tiempo de que se haga todo lo que proceda para la celebración de la Semana Santa en esta población con alguna solemnidad, a fin de atraer gente, tanto de esta Anteiglesia como de las inmediaciones, para evitar que muchos marchen a Bilbao y Portugalete...” Autorizaban al mayordomo D. José Antonio de Uriarte para ponerse al frente y organizar aquella celebración. En abril de 1878, al igual que en otras épocas, pero en este caso al coincidir la celebración de la Semana Santa, que deseaban fuera brillante, decidieron prohibir la llegada de mendigos así como enviar fuera de la población a los que se encontraban en ella: “...teniendo en cuenta que es hasta peligroso e inmoral, el número considerable de mendigos forasteros, que se encuentran en estos días en el pueblo para pedir limosna, acuerda este Ayuntamiento autorizar al alguacil y camineros, para prohibir la entrada a todos los mendigos forasteros, así como para expulsar fuera del pueblo a todos cuantos se encuentren en él...”


El 8 de junio de 1878 se anunciaba la venta de la casa denominada “Fonda Napoleana” con sus dependencias y terreno adyacente en la plazuela de Las Arenas.

Otra de las procesiones de Algorta era la del “Corpus Christi”, la procesión del 20 de junio de 1878 fue festejada con la invitación por parte del consistorio al jefe de las fuerzas armadas del pueblo y al sargento de carabineros.

Y como el fervor religioso se dejaba sentir, en julio de 1878, los vecinos de Alango solicitaban la creación de una ermita o iglesia: “...en un terreno próximo al termino llamado Andresaconetas...”, la edificación se iba a realizar mediante suscripción particular y voluntaria, e iba a estar dedicada a la advocación de San Ignacio de Loyola. En la solicitud que la encabezaba D. Robustiano de Larrondo, pedían se autorizara colocar los cimientos el día 31 de julio, el acto se celebró a las cinco y media de la tarde.

La moral en nuestro litoral dejaba sentirse. En julio de 1878 se publicaba un bando prohibiendo bañarse sin traje de baño en nuestras playas, bajo la multa de 1 peseta y de 2 si se reincidiera.

El alumbrado de las calles de la población fue uno de los asuntos de aquel verano de 1878, en agosto el consistorio decidía: “...Que habiéndose aprobado el presupuesto municipal y hallándose en él una cantidad de 10.000 reales para el establecimiento del alumbrado público..., teniendo presente la preponderancia que va tomando en la población, con la mucha concurrencia de forasteros en la temporada de baños…, y teniendo en cuenta el estado de penuria de los fondos municipales, para que el alumbrado se haga extensivo a toda la población se acuerda por unanimidad, que como ensayo se establezca por ahora el alumbrado en la toda la calle Tetuán (Avd. Basagoiti actual), como más larga y concurrida de la población, y que atraviesa la parte más poblada, utilizando 10 faroles que el Ayuntamiento posee para el alumbrado durante las fiestas...” Los faroles eran móviles y tenían unas peanas de sujeción, tuvieron que adquirir algunos más para completar el alumbrado de la calle. Lo que sí parece es que el Ayuntamiento era algo llorón, ya que siempre utilizaba la misma cantinela “...teniendo en cuenta el estado de penuria de los fondos municipales...”

Para dar a conocer al público el nuevo sistema de transporte, el tranvía de Bilbao a Algorta, que en septiembre de 1878 tan solo llegaba hasta la Avanzada, solicitó permiso para la actuación, en los primeros días de septiembre, de un funambulista, en la plazuela de Las Arenas (actual Puente Bizkaia). La idea fue acogida con interés por parte del consistorio.


El medio de transporte ideal en esos días era mediante carros tirados por yuntas de bueyes. Al parecer los carreteros eran un poco descuidados con sus “caballerías” y dejaban que las mismas se movieran sin ir ellos en cabeza. Por lo que el consistorio tuvo que editar un bando: “...Ordenando a los carreteros que vayan delante de los bueyes dentro de la población, para evitar desgracias personales, como la que estuvo a punto de suceder recientemente...”

Las obras tomaban consistencia en el día a día del Pueblo, las de Algorta, a mediados de octubre de 1878, eran las más cuantiosas, se trabajaba en el camino desde Ereaga hasta la carnicería (María Cristina), con un ramal que iba hasta San Nicolás y San Martín y desde allí hasta un punto denominado Azcane. En la cuesta San Ignacio; en el matadero del Puerto de Algorta y ya se pensaba en el traslado a otro punto más céntrico de la población; se preparaba el techo del cobertizo de la fuente y lavadero de Sarri; y en la plaza de San Nicolás. Sobre el Salón de sesiones se decía: “...carece de todas las condiciones para el objeto, porque como su nombre indica, no es más que un salón pequeño, sin ninguna dependencia ni oficina, la documentación y libros se colocan donde se puede, en casas particulares que se hallan cercanas. El objeto de ese salón era para realizar los exámenes a niños y niñas de las escuelas de la plaza. Por lo que se hace necesario ampliar el local de las escuelas agregando a él, el Salón de Sesiones...” También se trabajaba en los caminos y calzadas rurales.


En la próxima entrada hablaré sobre las diferentes clases de “Cédulas Personales”, el anuncio de la distribución de las mismas y los conflictos con la compañía del tranvía, que no cesaban.